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30 de diciembre de 2010

La rosa y el gusano

Hoy, os voy a contar una historia. Esto es rápido y de madrugada... no prometo nada ;)


Érase una vez la rosa más preciosa. Con los años, se había ganado el cariño y el respeto de todos los demás. Un buen día llegó un gusano y se enamoró de la rosa. Le ayudaba, le mimaba, hacía todo lo que le pedía. Con el tiempo se ganó un hueco en la vida de la rosa, y así ambos eran felices.

Sin embargo, la rosa siempre notaba que le faltaba algo. Buscaba y buscaba, pero no lo encontraba... miraba a su alrededor y ahí no estaba. Se volvió egocéntrica y obsesiva. A pesar de esto, el gusano siguió a su lado.

Pasaron los años y la angustia y la desesperación hicieron que la rosa fuera perdiendo la belleza y envejeciendo cada vez más rápido. Pero el gusano no se quería marchar, seguía confiando en ella, y por ello continuó a su lado, en lo bueno y en lo malo, intentando construir juntos la vida que ambos buscaban.

Algunos días llegaban otras rosas y le preguntaban al gusano: 
- ¿Por qué sigues con ella? ¿no ves que es vieja, fea y no merece la pena?
Pero él no hacía caso a nada más. La felicidad estaba en aquella maravillosa rosa. Una ilusión, una esperanza.

Pasados muchos años, la rosa ya estaba a punto de morir. Le dijo al gusano, que estaba allí a su lado:
- Te puedes marchar, no tienes nada más que hacer aquí.
- Pero aún hay esperanza...
- No, éste ya es mi final. Y he de decirte una cosa. Todos estos años no han servido para nada. Ahora ya es tarde y lo siento por ti. Eres también viejo y no has hecho otra cosa que cuidarme.
- Lo hice pensando en encontrar la solución. No quería hacer otra cosa que ayudarte. No quería hacer otra cosa que vivir junto a ti...
- Lo sé, pero ahora debes saber que no había forma de encontrar el remedio. Porque desde el principio, he buscado mal. No estaba entre mis familiares, entre mis amigos... ni siquiera en ti. La solución estaba en mí misma.


FIN